Parc Zoológic de Barcelona

El pasado miércoles 9 de marzo, acudimos al zoo de Barcelona a tomar muestras sonoras de diferentes especies de animales que allí se encontraban. Allí se plantearon ciertas dudas sobre los problemas ético-morales que propone el zoo.

Los encargados del centro defienden que el zoológico se rige por tres directrices: conservación, investigación y educación. Se han alejado de la noción de zoológico como un lugar de espectáculos con animales; de hecho, ya no se hacen espectáculos. Alegan que los animales que allí se encuentran están en base a conseguir nueva información y conservar la especie mediante programas de reproducción y puesta en libertad de especies que están amenazadas, para así repoblar sus hábitats naturales, y colaborar con la conservación del sistema en su totalidad. Además, se encargan de que lo animales estén cuidados, miden sus niveles de estrés con métodos científicos, y si encuentran algo que no se corresponde con el estado óptimo del animal emplean los recursos necesarios para mejorar su estado, incluso rediseñar su hábitat para que pueda sentirse protegido, y prescindiendo de la medicación.

Sin embargo, los visitantes del centro acuden allí como un recurso de entretenimiento. Durante las grabaciones pude observar como las personas pasean con el fin de ver animales exóticos, no para obtener información sobre las especies y como ayudar/apoyar a su conservación, acuden para pasar el rato, y muchos se quedan mirando los animales esperando que hagan algo (rugir, moverse, pelearse, etc.), al pasar delante de algún animal y ver que está quieto, pasan de largo al siguiente. Esto abre el debate sobre si la evolución del zoo está yendo en la dirección correcta.

¿Acaso es necesario tener los animales expuestos para los proyectos de conservación e investigación?, ¿no debería enfocarse de otra manera la noción de educación para una divulgación más efectiva, y prescindir así de exponer los animales a un público que busca el morbo de ver una especie exótica?

Los animales que se encuentran en el zoo han sido rescatados, o vienen de una tradición de «zoo explotador» y ya no pueden vivir en libertad, es decir, no han sido sacados de sus hábitats para ser expuestos; aunque hay algunas excepciones, aquellas especies que están en peligro de extinción y cuya población desciende drásticamente, estas se rescatan y se usan para proyectos de reproducción y repoblación de la especie. Pero, ¿por qué debe sacarse de su hábitat y llevarlo a un clima completamente distinto para salvarlo?, es decir, ¿por qué un panda rojo, natural del centro de Asia (Nepal, Birmania, China central), debe estar en Alemania o Madrid para reproducirse?, ¿no sería más lógico y favorable ayudar a su salvación en un lugar con un ambiente similar?

Con esto no pretendo difamar al Zoológico de Barcelona ni ningún otro, simplemente abrir el debate sobre la optimización de los recursos para la conservación de las especies y del medio ambiente.

A continuación se expondrá el paisaje sonoro que se genera en el Zoo de Barcelona, y propongo las siguientes cuestiones: ¿es este el entorno sonoro (compartido) adecuado para las especies?, ¿Cómo afecta el entorno urbano a la vida de los animales?, ¿Cómo afectan los animales al paisaje sonoro de la ciudad?, ¿Esta simbiosis forzada, tiene beneficios para ambos bandos?…

Leones marinos (Advertencia: bajar volumen del minuto 4:45 al 5:13)
Flamencos de Cuba
Suricatos
Rinoceronte (comiendo)
Pingüino de Humboldt

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